¿Te salieron estas bolitas en los labios y pensaste inmediatamente en herpes? 😰
Descubrir pequeñas bolitas en los labios puede generar preocupación inmediata. Muchas personas asocian automáticamente cualquier lesión en esa zona con herpes labial, lo que suele provocar alarma innecesaria. Sin embargo, no todo lo que aparece en los labios corresponde a una infección. En muchos casos, se trata de algo completamente benigno y frecuente.
Una de las causas más comunes de estos puntitos blancos o amarillentos son las llamadas glándulas de Fordyce. Lejos de ser una enfermedad, se trata de glándulas sebáceas visibles que forman parte natural de la anatomía. No son contagiosas, no implican infección y tampoco representan un problema de salud. De hecho, distintos estudios estiman que más del 70% de las personas puede presentar estas pequeñas elevaciones en algún momento de su vida.
Las glándulas de Fordyce suelen aparecer como diminutos puntos claros, agrupados o dispersos, que no provocan dolor ni molestias. Generalmente permanecen estables en tamaño y no evolucionan hacia otras lesiones. En la mayoría de los casos, no requieren tratamiento y solo se identifican por motivos estéticos o por curiosidad.
El problema surge cuando se confunden con otras afecciones. El herpes labial, por ejemplo, sí es una infección causada por el virus del herpes simple. A diferencia de las glándulas benignas, el herpes suele manifestarse con ampollas pequeñas con líquido, que pueden generar ardor, picazón o dolor antes de hacerse visibles. Posteriormente, estas lesiones pueden romperse y formar una costra durante el proceso de curación.
Por eso, la diferencia clave está en los síntomas. Si las bolitas simplemente están ahí, sin dolor ni cambios notorios, lo más probable es que sean inofensivas. En cambio, si aparecen acompañadas de molestias, sensación de quemazón o evolución rápida, conviene prestar atención. También es importante considerar si surgen tras episodios de estrés, fiebre o bajadas de defensas, ya que esos factores pueden reactivar el virus del herpes en personas que ya lo portan.
Existen otras señales que ameritan una consulta médica. La presencia de inflamación intensa, secreción o malestar general puede indicar que no se trata de una simple glándula visible. En esos casos, un profesional de la salud podrá evaluar la lesión y orientar sobre el tratamiento adecuado.
Un punto fundamental es evitar la manipulación. Exprimir, raspar o intentar “reventar” las bolitas puede generar irritación, infecciones secundarias o cicatrices innecesarias. Aunque la tentación de tocarlas sea grande, lo más recomendable es dejarlas en paz y observar su evolución.
La información es clave para reducir la ansiedad. Muchas veces, el desconocimiento lleva a pensar en el peor escenario cuando la explicación es sencilla. Saber que las glándulas de Fordyce son comunes y no representan riesgo ayuda a manejar mejor la situación. Al mismo tiempo, reconocer los signos típicos del herpes labial permite actuar con responsabilidad y buscar orientación cuando corresponde.
En definitiva, no todas las lesiones en los labios son motivo de alarma. Observar si hay dolor, cambios rápidos de tamaño o síntomas asociados puede marcar la diferencia. Ante la duda, la consulta médica siempre aporta tranquilidad. Pero en la mayoría de los casos, esas pequeñas bolitas no son más que una característica natural del cuerpo que no requiere tratamiento ni intervención.
