Si tienes rayas en tus uñas significa que tienes… Ver más
Las uñas no solo cumplen una función estética o protectora, también pueden actuar como un indicador silencioso del estado de salud general. La aparición de líneas en las uñas, ya sean verticales, horizontales o cambios en el color, suele pasar desapercibida o considerarse un detalle menor. Sin embargo, especialistas en salud coinciden en que estas marcas no deben ignorarse, ya que en algunos casos reflejan desequilibrios internos, hábitos cotidianos o incluso la presencia de determinadas condiciones médicas.
El crecimiento de la uña está directamente relacionado con el funcionamiento del organismo. Por eso, cualquier alteración en ese proceso puede manifestarse en forma de estrías, surcos o líneas visibles. Una de las causas más comunes está asociada a deficiencias nutricionales, especialmente la falta de hierro, proteínas, zinc o vitaminas del complejo B. Cuando el cuerpo no recibe los nutrientes necesarios, prioriza funciones vitales y deja en segundo plano tejidos como uñas y cabello, lo que puede provocar que las uñas se vuelvan frágiles y aparezcan líneas visibles.
Las líneas horizontales suelen llamar más la atención y, en algunos casos, pueden reflejar períodos prolongados de malnutrición, dietas restrictivas o situaciones de desgaste físico. Estas marcas pueden indicar que el crecimiento normal de la uña se vio interrumpido en algún momento, ya sea por una enfermedad, una carencia nutricional sostenida o un episodio de estrés intenso. Aunque no siempre representan un problema grave, sí funcionan como una señal de alerta que invita a revisar hábitos y estado general de salud.
Por otro lado, las líneas verticales son frecuentes y, en muchos casos, están relacionadas con el envejecimiento natural. A medida que pasan los años, la renovación celular se vuelve más lenta y las uñas pueden desarrollar estas estrías. No obstante, también pueden aparecer como consecuencia de golpes, microtraumatismos repetidos o lesiones en la matriz de la uña. Cuando una uña sufre un impacto, la marca suele desplazarse hacia la punta con el crecimiento, desapareciendo con el tiempo.
Existen además enfermedades que pueden influir en la aparición de líneas en las uñas. Trastornos como la psoriasis, la artritis reumatoide o alteraciones del sistema inmunológico pueden reflejarse en cambios visibles en la superficie ungueal. De igual forma, condiciones como el hipotiroidismo o ciertos problemas hepáticos pueden afectar la estructura de la uña, provocando irregularidades persistentes que merecen atención médica.
El estrés y la ansiedad también juegan un papel importante. Hábitos involuntarios como morderse las uñas, presionar los dedos o frotarlos constantemente generan una presión continua sobre la matriz ungueal. Esta estimulación repetida puede alterar el crecimiento normal de la uña y favorecer la aparición de líneas verticales. En estos casos, el estado emocional se manifiesta físicamente, dejando huellas visibles en las manos.
Hay situaciones que requieren una observación más cuidadosa. La presencia de líneas oscuras o negras en las uñas, especialmente si aparecen de forma repentina y no están asociadas a golpes, debe ser evaluada por un profesional. En algunos casos poco frecuentes, este signo puede estar relacionado con melanoma subungueal, una forma rara de cáncer de piel que se desarrolla debajo de la uña. Detectarlo a tiempo es clave, por lo que cualquier cambio de color persistente debe ser consultado.
Ante la detección de líneas inusuales, lo más recomendable es acudir a un médico o dermatólogo. Un diagnóstico adecuado permitirá identificar la causa y determinar si se trata de un cambio benigno o de un síntoma asociado a otra condición. En muchos casos, corregir una deficiencia nutricional, mejorar la alimentación, reducir el estrés o tratar una enfermedad de base puede favorecer la recuperación del aspecto saludable de las uñas.
En definitiva, observar las líneas en las uñas no es una cuestión superficial. Estas pequeñas marcas pueden ofrecer información valiosa sobre lo que ocurre en el interior del cuerpo. Prestarles atención, junto con un estilo de vida equilibrado y controles médicos adecuados, es una forma sencilla pero efectiva de cuidar la salud integral.
