Deberías saber que el VPH o HPV en garganta puede ser una causa de… Ver más
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común en el mundo. Según cifras del Ministerio de Salud, cuatro de cada cinco personas lo contraerán en algún momento de sus vidas. A pesar de su alta prevalencia, aún existen muchos mitos y desinformación sobre su transmisión, consecuencias y prevención.
¿Qué es el VPH y cómo se clasifica?
El VPH es un grupo de más de 100 tipos de virus que afectan la piel y las mucosas. Se clasifica en dos grandes categorías según su riesgo oncogénico:
- VPH de bajo riesgo oncogénico: está asociado con lesiones benignas, como verrugas genitales y cambios celulares leves que no suelen derivar en cáncer.
- VPH de alto riesgo oncogénico: incluye aproximadamente 15 tipos de virus que pueden causar cáncer, principalmente cáncer de cuello de útero, pero también otros como cáncer anal, de pene, vulvar, vaginal y orofaríngeo.
Mitos y verdades sobre el VPH
A pesar de los avances en la educación sexual y la prevención, muchos mitos persisten en torno al VPH. Desmitificar estas creencias es clave para fomentar la prevención y reducir la estigmatización.
- Mito: El VPH solo afecta a las mujeres.
- Verdad: El VPH puede afectar tanto a hombres como a mujeres, aunque en los hombres la infección suele pasar desapercibida al no presentar síntomas visibles.
- Mito: Se puede contraer VPH por compartir objetos, usar baños públicos, piscinas o jacuzzis.
- Verdad: El VPH se transmite exclusivamente a través del contacto piel con piel y mucosas durante relaciones sexuales, ya sean vaginales, anales u orales. No se transmite por compartir objetos ni por falta de higiene.
- Mito: Si no hay síntomas, no hay infección.
- Verdad: La mayoría de las personas con VPH no presentan síntomas visibles, lo que facilita su transmisión sin que la persona infectada lo sepa.
VPH y su relación con el cáncer
El VPH es la principal causa del cáncer de cuello de útero (CCU). Se estima que el 99% de los casos de CCU están relacionados con este virus. En América Latina, los genotipos más prevalentes en lesiones cervicales son el VPH 16, presente en el 53.2% de los casos, y el VPH 18, con un 13.2% de prevalencia.
El CCU es el tercer cáncer más frecuente en mujeres y la cuarta causa de muerte por cáncer en mujeres jóvenes. Según estadísticas del Ministerio de Salud, cada año se diagnostican alrededor de 4600 casos de CCU en Argentina, y más de 2200 personas fallecen a causa de esta enfermedad.
Sin embargo, el impacto del VPH no se limita al cáncer de cuello de útero. También puede causar otros tipos de cáncer en ambos sexos, como el cáncer de ano, pene, vulva, vagina y orofaríngeo. De ahí la importancia de conocer los métodos de prevención y diagnóstico temprano.
¿Cómo prevenir el VPH?
Si bien no existe un tratamiento específico para eliminar el VPH, sí se pueden prevenir sus consecuencias. La prevención se divide en dos tipos:
- Prevención primaria: se basa en evitar la infección antes de que ocurra, mediante dos herramientas fundamentales:
- Educación Sexual Integral (ESI): Brindar información sobre salud sexual y reproductiva es clave para reducir la transmisión del VPH y otras infecciones de transmisión sexual.
- Vacunación: La vacuna contra el VPH está incluida en el calendario nacional de vacunación y se aplica gratuitamente a niñas y niños de 11 años. También está disponible para otras poblaciones de riesgo. La vacunación protege contra los tipos de VPH más peligrosos, reduciendo significativamente el riesgo de desarrollar cánceres relacionados con este virus.
- Prevención secundaria: consiste en la detección temprana de lesiones que podrían evolucionar a cáncer. Existen dos pruebas principales para ello:
- Papanicolaou (PAP): Detecta cambios celulares en el cuello uterino antes de que se conviertan en cáncer. Se recomienda su realización periódica a partir de los 25 años.
- Test de VPH: Detecta la presencia de los tipos de VPH de alto riesgo en el cuello uterino. Es un método complementario al PAP y se recomienda a partir de los 30 años.
Si el test de VPH da positivo, significa que la persona tiene el virus, pero no necesariamente que haya desarrollado cáncer. En estos casos, el PAP ayuda a determinar si existen lesiones que requieran tratamiento.
La importancia de un enfoque integral
Prevenir el cáncer de cuello de útero y otras enfermedades relacionadas con el VPH requiere un enfoque integral que combine educación, vacunación, controles médicos y acceso oportuno a tratamientos adecuados. Contamos con herramientas eficaces para reducir drásticamente el impacto del VPH, pero es fundamental que la información llegue a todas las personas y que se promueva la importancia del autocuidado.
El compromiso con nuestra salud y la de nuestra comunidad es clave para frenar la propagación del VPH y prevenir enfermedades graves. La responsabilidad individual y colectiva juega un papel fundamental en la erradicación de este virus y sus consecuencias. La información es nuestra mejor herramienta para actuar a tiempo y tomar decisiones informadas sobre nuestra salud.



